La piel está expuesta a muchos factores que contribuyen a acelerar el proceso de envejecimiento prematuro: el sol, el maquillaje, el polvo y la contaminación son algunos de los causantes de que la piel pierda elasticidad, hidratación y firmeza.

Por eso, es importante mantener una rutina de cuidado diaria, combinada con una dieta equilibrada y un alto consumo de agua. A continuación, el Miguel Angel Wellness Club os da unas recomendaciones para tener una piel sana:

1. Mantener una buena limpieza de piel

Para empezar, todos los días se debe realizar una limpieza adecuada de la piel y para ello se deben utilizar productos correctos para cada tipo de piel.

Hay que usar un limpiador y aclararlo con abundante agua y también se puede utilizar, una vez por semana, un buen exfoliante para retirar la capa más superficial de la piel. Así se eliminan las células muertas y se favorece el proceso de renovación celular sin agredir a la epidermis.

Para finalizar la limpieza se aplicará una crema hidratante, porque de esta forma se ayuda a mantener tersa la piel ya que se incrementan los niveles de humedad.

2. Tratamientos faciales de forma regular

Se debe pensar en los faciales como algo necesario y no algo que se realice en un caso especial. Una piel visiblemente revitalizada, mente relajada y una mejor apariencia del rostro son los beneficios que se reciben al hacer un buen facial. Además, se proporciona al cutis nutrientes que dan como resultado un look radiante.

3. Eliminar impurezas del cuerpo

Tomar una sauna de 15 minutos, requiere muy poco tiempo invertido y  son múltiples los beneficios que el cuerpo y la piel enseguida notaran. Al hacer sudar y expulsar las impurezas, la sauna finlandesa contribuye a limpiar la piel, mejorando la circulación y liberando desde el interior.

4. Protegerse frente al sol

Hay que evitar una exposición prolongada a los rayos del sol y usar siempre un protector solar adecuado para cada una de las partes del cuerpo. Lo ideal es que el filtro que se utilice tenga un factor de protección solar mayor de 15.

Es aconsejable no pasar más de dos horas sin volver a aplicarlo, o con más frecuencia si se está bañando o sudando. El sol produce envejecimiento prematuro y manchas en la piel, llegando en casos extremos a provocar cáncer en la piel.

5. Disminuir los niveles de estrés

El estrés puede hacer que la piel se vuelva más sensible y provocar problemas cutáneos como el acné. Además, no dormir bien contribuye a la aparición de ojeras y piel cansada, así que lo ideal es dormir un mínimo de ocho horas diarias.

6. Cuidar la alimentación y tener hábitos saludables

Llevar una dieta sana y equilibrada fomenta una piel sana y radiante. Se deben ingerir todas las vitaminas y minerales necesarios y para ello es importante consumir frutas y verduras en el día a día.

Además, hay que hidratar la piel, siendo necesario beber ocho vasos de agua diarios para mantener la piel elástica y flexible.

El alcohol y el café son grandes enemigos de la piel ya que destruyen el colágeno y la elastina. El consumo de bebidas alcohólicas reduce los niveles de vitamina A en el cuerpo, provocando problemas de sequedad, descamación y envejecimiento prematuro de la piel.

Por su parte, el humo del tabaco seca la piel a la vez que estrecha los vasos sanguíneos y, por tanto, disminuye los mismos, dando un aspecto avejentado a la piel y privándola de nutrientes esenciales y oxígeno. También contribuye a la formación de arrugas, debido a las expresiones faciales reiteradas que se realizan al fumar.

7. Mantenerse activo

Llevar una vida sedentaria también perjudica el estado de la piel. Es necesario realizar ejercicio moderado de forma regular, favoreciendo la eliminación de toxinas del organismo, mejorando la circulación de retorno y evitando así problemas como varices, piernas cansadas, etc.

El ejercicio físico ayuda a segregar endorfinas (hormona de la felicidad) e influye de forma positiva en el estado de ánimo, reduciendo así el estrés y depresión.

8. Ser positivo y feliz

Este maravillo estado de ánimo sin duda no se puede pasar por alto, ya que es igual de poderoso que todas las recomendaciones anteriores.

Los beneficios se reflejan de forma directa en el cuerpo y la piel. Cuando se está feliz el cerebro libera tres hormonas: la dopamina, la endorfina y la serotonina, las cuales dejan abundantes ventajas para nuestra piel pudiendo lucir un aspecto resplandeciente.